18 oct. 2020

¿Permitió Hitler la entrada de turistas en Alemania?

Cuando en 1933 Adolf Hitler llegó al poder, la imagen exterior de Alemania estaba muy dañada, por una parte el humillante Tratado de Versalles después de la Primera Guerra Mundial, cuyas graves consecuencias económicas todavía sufría el país, por otra parte, había algunos grupos de opinión en el extranjero que veían con recelo las ideas del nazismo y sus aspiraciones expansionistas.

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Alte Post, el hotel más antiguo de Oberammergau

La propaganda tuvo un papel clave en el auge y consolidación del nazismo y Hitler vio en el turismo la posibilidad de ampliar su propaganda fuera de Alemania.

El partido nazi se propuso coordinar todas sus políticas para lograr sus objetivos, este proceso se llamó Gleichschaltung (sincronización, en alemán) y como parte de él, a los pocos meses de que Hitler tomara el poder, en junio, se creó el  Comité de Turismo del Reich dependiente del Ministerio de Propaganda que dirigía Joseph Goebbels.

El Comité de Turismo del Reich tenía como misión atraer turistas extranjeros, especialmente del Reino Unido, país con el que según algunos expertos, Hitler pretendía unir lazos por compartir la raza aria, al menos en sus primeros años de gobierno. Los motivos de tanto interés por la llegada de viajeros extranjeros eran principalmente dos: conseguir divisa extranjera que ayudara a paliar la crisis económica y transmitir una imagen positiva al mundo de las virtudes de Alemania y, sobre todo, de la ideología nazi y sus logros.

Los encantos de Alemania eran los que todos conocemos, la belleza romántica de sus paisajes, sus pintorescos pueblos medievales, la amabilidad de sus gentes y su cerveza entre otros. En esta época también resultaba un aliciente para los visitantes, especialmente para británicos y norteamericanos, que resultaba un país barato, de hecho era costumbre que algunas familias acomodadas enviaran una temporada a sus hijos para completar su formación a casas de familias aristocráticas alemanas necesitadas de ingresos extra.

El régimen nazi promocionó, además de estas virtudes de Alemania, las ciudades más afines al movimiento como Nuremberg o Múnich, junto con la red de autopistas y de ferrocarril que tanto enorgullecía a Hitler y también potenció algunos eventos culturales como el Festival de Wagner de Bayreuth y La Pasión de Oberammergau. De hecho, alcanzó un acuerdo con el touroperador británico Thomas Cook  para que comercializara en exclusiva la venta que paquetes turísticos para poder visitar este último festival que era muy popular y tenía una importante demanda internacional.

Según declaró la experta en literatura moderna alemana Petra Rau en el programa de radio de la BBC "Making History", el Ministerio de Propaganda nazi hizo pagos al touroperador Thomas Cook entre 1934 y 1937 para que promocionara Alemania como destino turístico en el Reino Unido.

La promoción exterior de Alemania llegó a su punto álgido con la celebración en 1936 de los Juegos Olímpicos en Berlín, fue una decisión controvertida en muchos países por la vulneración de los derechos humanos que se estaba produciendo en este país contra algunas personas por sus ideas, orientación sexual, raza o deficiencias físicas o mentales, especialmente contra la comunidad judía.

Para que los Juegos Olímpicos no fueran boicoteados por algunos países, las autoridades alemanas tuvieron que acceder a retirar los carteles antisemitas, que incomodaban a la opinión pública internacional, mientras duraran los juegos y aunque recibieron muchos visitantes, no llegaron tantos como el régimen esperaba. Fueron unas olimpiadas donde el deporte quedó relegado a un segundo plano.

A Hitler le resultaba cada vez más difícil ocultar su brutalidad, según recoge Julia Boyd en "Viajeros en el Tercer Reich", el campo de concentración de Dachau, cerca de Múnich, se convirtió en frecuente lugar de visita para grupos de periodistas y políticos extranjeros, aunque el régimen se aseguraba de enseñar la parte del campo que no les comprometía y disfrazaban de prisioneros a los propios soldados del campo, exhibiéndolo con orgullo, como ejemplo de lugar donde se "reformaba" a los delincuentes.

La situación era cada vez más insostenible y a pesar de los esfuerzos nazis por atraer a turistas extranjeros la llegada de viajeros disminuía ante la evidente violación sistemática de derechos fundamentales. 

La noche del 9 de noviembre de 1938 tuvo lugar la tristemente famosa Noche de los cristales rotos, en la que propiedades judías y sinagogas fueron destrozadas y muchos judíos fueron apaleados e incluso asesinados, todo esto de una manera coordinada y auspiciada por el régimen nazi en todo el país. 

Esta fue la gota que colmó el vaso, abrió los ojos de la realidad que había detrás de este idílico país hasta a los turistas más ingenuos, que se resistían a creer lo evidente y acabó definitivamente con la imagen de Alemania como destino turístico durante el III Reich.

Resulta contradictorio que un régimen tan contrario a la internacionalización mostrara tanto interés por el turismo exterior. Hitler tampoco se olvidó del turismo interno pero de eso hablaré en otro artículo.

"Primero vinieron a por los socialistas, y yo no dije nada, porque yo no era socialista. Luego vinieron por los sindicalistas y yo no dije nada, porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y yo no dije nada, porque yo no era judío. Luego vinieron a por mí, y no quedó nadie para hablar por mí" Martin Niemöller


FUENTES:

- Viajeros en el Tercer Reich (Julia Boyd)
- British tourists and travellers in Nazi Germany 1933-1936 (Edward Bourgoin)

ULTIMA ACTUALIZACIÓN: 23/10/2020

6 comentarios:

  1. Una historia muy interesante. Desconocía el esfuerzo propagandístico exterior del IIIer Reich.

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    1. Muchas gracias por pasarte por aquí y comentar Aitor, se tomaron muchas molestias para intentar ganar apoyo en el exterior. Saludos viajeros.

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  2. ¡Estupendo artículo, Raúl!
    Sí que había leído sobre cómo Alemania puso en marcha su aparato de propaganda para celebrar los Juegos Olímpicos, pero nunca se me ocurrió pensar acerca del turismo a mediados del siglo XX, pero ni en Alemania, ni en ningún otro lugar, salvo para las clases pudientes de americanos locos por visitar el Continente Europeo.
    Supongo que esta reflexión puede ser punto de partida para indagar sobre ello.
    Un abrazo viajero!

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    1. Muchas gracias por pasarte por aquí, realmente todo esto ocurrió antes de la explosión del turismo de masas, en 1937 casi medio millón de americanos visitaron Alemania y no tengo el número de Británicos pero seguro que fueron muchos más. Me alegra que te haya gustado. Saludos viajeros.

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  3. Me ha parecido muy interesante, tomo nota del libro que comentas. Gracias y saludos!!

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    1. Muchas gracias por pasarte por aquí, me alegra que te haya gustado, saludos viajeros.

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